lunes, 11 de diciembre de 2017

Mi carga



Día 11

Con Jesús por la mañana. “Si en la juventud no has hecho acopio, ¿cómo vas a encontrar en tu vejez? ¡Qué bien sienta el juicio a las canas, a los ancianos el tener consejo! ¡Qué bien parece la sabiduría en los viejos, la reflexión y el consejo en los ilustres! Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del Señor” (Ecle 25, 3). ¿Qué estás  acopiando en tu vida? ¿Te sientes pleno? Revisa tu carga, y ajusta tus criterios de acopio. Únete en oración por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús por la tarde. “Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados –dijo al paralítico, yo te digo: levántate, carga con tu camilla y vuelve a tu casa" (Lc 5,24). “Levántate” es un pedido que Jesús te hace a ti. ¿Qué cosas te impiden andar en este tiempo? “Cárgalas” cual camilla y camina hacia adelante, te acompañarán, pero tú las llevarás a ellas. Repite al ritmo de tu respiración: ¡oh Señor, en mi dolor tu alivio, en mi debilidad tu fuerza!

Con Jesús por la noche. Explora tu interioridad. Agradece el día que termina. ¿Qué sentimientos estuvieron presentes durante el día? ¿Qué temores tienes? ¿Cuáles son las situaciones que te hicieron feliz? ¿Cómo has cuidado de aquello que te hizo feliz?

domingo, 10 de diciembre de 2017

Juventud acumulada



Día 10

Con Jesús por la mañana. Linda vivió 106 años. En su cumpleaños 101 confió a su amiga: «Ya tengo 101 años, pero ¿sabes que soy fuerte? Físicamente estoy algo impedida, pero espiritualmente hago todo, no dejo que las cosas físicas me abrumen. No es que no viva la vejez, sólo no le hago caso: ella sigue por su camino, y yo la dejo. El único modo de vivirla bien es vivirla en Dios». ¿Vives como don y tarea la etapa que te toca transitar o te lamentas? Deja la queja y recibe el día ofreciéndolo por la intención del Papa.

Con Jesús por la tarde. “Y predicaba así: Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias” (Mc 1,7). Tu vida abre camino a los que vienen detrás de ti. ¿Qué dejas a los que te sucederán? ¿Qué has sembrado? Agradece al Señor el don de la vida y la posibilidad de servir con ella a los demás. Repite al ritmo de tu respiración: “Señor, que mi vida te anuncie”, mientras actualizas el propósito del día.

Con Jesús por la noche. Pon un nombre a tu semana. Tómate un tiempo tranquilo y mira tu semana. Recorre cada día. ¿Qué momentos han sido los más significativos para ti? ¿Por qué? ¿En qué momentos has sentido paz? ¿En cuáles no? Si puedes reconocer estas variaciones tendrás mayor claridad para cuidar la paz de tu corazón. ¿Cómo llamarías a tu semana? Disponte a iniciar una nueva semana con buen ánimo. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

Volver a la memoria



Día 9

Con Jesús por la mañana. “La ausencia de memoria histórica es un serio defecto de nuestra sociedad. Es la mentalidad inmadura del ‘ya fue’. Conocer y poder tomar posición frente a los acontecimientos pasados es la única posibilidad de construir un futuro con sentido, las narraciones de los ancianos hacen mucho bien a los niños y jóvenes, ya que los conecta con la historia vivida tanto de la familia, como del barrio y del país” (Papa Francisco). ¿Recuerdas las historias de tu familia contadas por los mayores? Agradécelas y cuéntalas a los más jóvenes. Ofrece el día por la intención del Papa.

Con Jesús por la tarde. “Al ver tanta gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9,36). ¿Qué situaciones despiertan tu compasión? ¿Cómo actúas? La misericordia es la viga maestra de nuestra fe. ¡Practícala con tus hermanos! Repite al ritmo de tu respiración: “Señor ensancha mi corazón para que quepan más hermanos”.

Con Jesús por la noche. Reconoce y aprende. ¿Qué experiencias te enriquecen como persona? ¿Qué situaciones te alejan de los demás, de Dios y de ti mismo? ¿Qué has aprendido hoy? Recuerda: la mejor inversión que podemos hacer es vivir en la verdad porque eso nos hace realmente libres. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Almas orantes



Día 7

Con Jesús por la mañana. Desde antiguo contaban las comunidades con la eficacia de la oración de los mayores. "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor" (Sgo 5,14). Numerosos mayores son almas orantes, agradables a Dios. La oración de nuestros abuelos son escudo y fortaleza para toda la Iglesia. Únete a la oración de los mayores cercanos a ti. Agradéceles su servicio orante y acompáñalos a orar. Profundiza tu devoción en las oraciones de este día y ofrécelo por la intención del Papa.

Con Jesús por la tarde. “No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7, 21- 22). La fe es concreta y se manifiesta en actitudes. Aprovecha el desafío de este mes para crecer en el estilo evangélico. Acompaña a orar a los mayores y no dejes de agradecer su servicio. Repite al ritmo de tu respiración: “Señor que mi fe se muestre en obras”.

Con Jesús por la noche. Recoge tu día. Busca un momento de sosiego interior. ¿Qué viviste hoy? ¿Cómo fueron los encuentros? ¿De qué estás agradecido? ¿De qué deseas pedir perdón? ¿Qué te propones para mañana? 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Activos y fecundos



Día 6
  
Con Jesús por la mañana. “No os dejéis sorprender por la tentación de la soledad… no estáis ni debéis sentiros al margen de la vida de la Iglesia, o elementos pasivos en un mundo en excesivo movimiento, sino sujetos activos de un período humanamente y espiritualmente fecundo de la existencia humana. Tenéis todavía una misión por cumplir, una contribución que dar” (San Juan Pablo II). ¿Te sientes co-responsable de la construcción de tus ambientes?   “Permanecer y transcurrir no siempre es, honrar la vida”. Comparte tiempo con los demás, escúchalos y ofréceles tu ayuda. Ofrece el día por la intención del mes.

Con Jesús por la tarde. “Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Ellos le contestaron: Siete y algunos pescaditos” (Mt 15,34). ¿Qué tienes para entregarle al Señor al servicio de su Reino? El Señor cuenta contigo en todo tiempo para el servicio a los hermanos. Pide desde el fondo del corazón: “Señor que sea un instrumento de tu Reino”.

Con Jesús por la noche. Vuelve a la calma. Detente un momento, deja que Dios te encuentre. ¿Con qué sentimientos iniciaste el día? ¿Cómo continuó? ¿Cómo te sientes ahora? ¿Hubo algo que te hubiera gustado que fuera diferente? Recoge el momento de mayor plenitud del día, reposa en él y disponte a iniciar una nueva jornada. 

martes, 5 de diciembre de 2017

Agentes de transmición



Día 5

Con Jesús por la mañana. “Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana” (San Juan Pablo II). Revisa tu formación religiosa e identifica los pilares que ayudaron en tu formación y en tu vida de fe, agradece su vida y reza por ellos. Ofrece tu día por la intención del Papa.    

Con Jesús por la tarde. “Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron» (Lc 10, 23-24). Dios ha caminado tu historia. Continúa examinando tu historia de fe y apunta los detalles por los que te sientes dichoso. Desde lo más profundo de tu corazón dile a Jesús: “Revélame al Padre y muéstrame Su camino”.

Con Jesús por la noche. Descubre el paso de Dios. Dios te acompañó hoy. ¿En qué situaciones descubres Su presencia? ¿Qué te llenó de alegría? ¿Qué te causó tristeza? ¿Dónde has tenido puesto tu corazón? No se puede sentir plenitud interior si no sabemos hacia dónde va nuestra vida. Retiene lo positivo y lanza lo negativo.  

lunes, 4 de diciembre de 2017

Guías



Día 4.
  
Con Jesús por la mañana. “Los ancianos son hombres y mujeres, padres y madres que estuvieron antes que nosotros en el mismo camino, en nuestra misma casa, en nuestra diaria batalla por una vida digna” (Amoris Laetitia). Te invito a pensar a tus ancianos como guías en tus búsquedas ¿Qué descubres? ¿Qué significan para ti? No se trata de ahorrar vivencias, sino de comprender lo vivido. Aún de sus yerros se puede aprender. Ofrece tu día por la intención del Papa, haz click y comparte tu oración en las redes.  

Con Jesús por la tarde. “Al entrar en Cafarnaún, un centurión se le acercó y le suplicó: Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente. Le dijo: Yo iré a sanarlo” (Mt 8, 5-6). ¿Descubres en ti o en la historia de tus mayores circunstancias que te atemorizan o te paralizan? ¿Necesitas sanar algo de la historia de tus mayores? Pide ayuda a Jesús. Repita al ritmo de tu respiración: “Señor una palabra tuya bastará para sanarme”.

Con Jesús por la noche. Explora tu interioridad. Agradece el día que termina. ¿Qué sentimientos estuvieron presentes durante el día? ¿Qué temores tienes? ¿Cuáles son las situaciones que te hicieron feliz? ¿Cómo has cuidado de aquello que te hizo feliz?  

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