martes, 22 de agosto de 2017

Oración a María Reina



Día 22

Con Jesús por la mañana. “Santa María, Reina del cielo y de la tierra, protectora de todos nosotros, tus hijos, que con gran amor maternal nos acoges bajo tu manto para que caminemos seguros hacia nuestra meta, Jesús. Madre, Reina de nuestros corazones, llénanos de paz y amor, de humildad y sabiduría, para que podamos entender y poner en práctica las palabras de tu amado Hijo”. Hoy que   recordamos la memoria de la Madre de Jesús brinda un gesto de cariño a quien es madre en tu vida. Ofrece el día por la intención del Papa para el mes de agosto.

Con Jesús durante el día. “Jesús, mirándolos fijamente, dijo a sus discípulos: Para los hombres esto es imposible; en cambio, para Dios todo es posible” (Mt. 19,26). Con la plena confianza que no hay nada imposible para Dios Padre, reflexiona: ¿Cuáles son las personas que te preocupan, los problemas que te aquejan, las incertidumbres del futuro?  Repite lentamente al ritmo pausado de tu respiración: “¡Tú lo puedes todo, Señor!” mientras continúas con el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Repasa el día. Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

domingo, 20 de agosto de 2017

Cristo, camino al Padre



Día 20

Con Jesús por la mañana. “Cristo no es un modelo bajado del cielo para servir de inspiración a Leonardo da Vinci ni a Rafael, para que sus cuadros hermoseen los salones, ni subió a la cruz para que su imagen de marfil o de bronce adorne un dormitorio... ¡No! Él vino a reclamar nuestras vidas para elevarlas hasta el Padre” (San Alberto Hurtado). El cristianismo no es moda ni elemento decorativo, es un estilo de vida inspirado en Jesús. ¿El trato que das a tus hermanos es el modo de Jesús? Sonríe y mantén un trato afable. Ofrece la jornada por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Una mujer cananea, procedente de la región de Tiro y Sidón, se puso a gritar: ¡Señor, hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija es atormentada por un demonio” (Mt. 15,22). Sabiendo que Jesús vino a liberarnos de todo aquello que nos atormenta y perturba reflexiona: ¿Qué es lo que te inquieta en este tiempo y te quita la paz? Repite lentamente: “Señor, ten piedad de mi” y continúa con confianza con el propósito del día.

Con Jesús por la noche. Recoge la semana. Vuelve a la calma y recoge tu semana. ¿Qué acontecimientos recuerdas con más fuerza? ¿Qué sentimiento ha predominado? ¿Qué encuentros te han alegrado la semana? ¿Qué has aprendido? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿De qué te arrepientes? Toma nota de lo queda en tu corazón y agradece. Disponte a iniciar una nueva semana.

sábado, 19 de agosto de 2017

Dios y la belleza



Día 19

Con Jesús por la mañana. “La belleza, desde la que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza hasta la que se expresa mediante las creaciones artísticas, precisamente por su característica de abrir y ensanchar los horizontes de la conciencia humana, de remitirla más allá de sí misma, de hacer que se asome a la inmensidad del Infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el Misterio último, hacia Dios” (Benedicto XVI). Cada gesto de amor, es manifestación de la belleza del amor del Señor. Brinda un gesto de amor a alguien que lo necesite y ofrécelo, por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: ¡Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan! Pues de los que son como ellos es el Reino de los cielos” (Mt. 19,14). ¿Vives lo cotidiano con alma de niño? ¿Estás abierto a la sorpresa, y te dejas maravillar por la novedad de Dios con confianza? Mientras actualizas el propósito de la jornada, repite al ritmo pausado de tu respiración: “Hazme ser como niño, Señor”.

Con Jesús por la noche. Bautiza el día. Serénate y toma contacto con tu interioridad. ¿Cómo ha sido tu día? ¿Qué imágenes han quedado grabadas en el corazón? ¿En qué momento has sentido plenitud? ¿Qué sentimiento habita tu corazón ahora? ¿Cómo llamarías a tu día y por qué? Toma nota y agradece a Dios lo vivido. 

viernes, 18 de agosto de 2017

El pobre es Cristo




Día 18

Con Jesús por la mañana. “Este es mi último anhelo: que se haga una cruzada de amor y respeto al pobre, porque el pobre es Cristo: Cristo desnudo, Cristo con hambre, Cristo sucio, Cristo enfermo, Cristo abandonado... ¿Podemos quedarnos indiferentes? ¿Podemos quedarnos tranquilos? (San Alberto Hurtado). ¡Claro que no podemos quedarnos tranquilos ni hacernos los indiferentes! Pide al Señor que en este día te conceda, la gracia de poder reconocerlo en los demás y que te haga disponible para el servicio a los hermanos más necesitados. Ofrece este día por la intención del Papa para este mes.

Con Jesús durante el día. “Jesús respondió a los fariseos: Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y formarán los dos una sola carne. De tal forma que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, ¡lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre!” (Mt. 19,5-6). Jesús unió en su persona lo divino a lo humano y se unió a los más pobres, identificándose con ellos. En tus ambientes cotidianos: ¿Ves a Jesús en el hermano necesitado? ¿Te acercas a ellos con cariño? Repite en tu corazón: “Señor, que te ame y te sirva en los más necesitados”. Continúa con el propósito del día.

Con Jesús por la noche. Recuerda a las personas y ofrece. Aquieta la respiración y cierra los ojos. Recuerda a las personas que acompañaron tu día. ¿Qué te han dejado esos encuentros? ¿Cuánto amor has demostrado en el trato? ¿Alguien necesita que le pidas perdón? ¿Qué te hubiera gustado que fuera diferente? Apunta lo que descubras y ofrece a todas las personas que estuvieron en tu día.

jueves, 17 de agosto de 2017

Belleza y sentido último



Día 17

Con Jesús por la mañana. “Ustedes, artistas, saben bien que la experiencia de la belleza auténtica, no efímera ni superficial, no es algo accesorio o secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque esa experiencia no aleja de la realidad, sino, al contrario, lleva a una confrontación abierta con la vida diaria, para liberarla de la oscuridad y transfigurarla, a fin de hacerla luminosa y bella” (Benedicto XVI).  Trabaja por un mundo más hermoso, cuida los detalles de belleza en tus espacios cotidianos. Brinda al Padre tu trabajo honesto y ofrece esta jornada por la intención del Papa.

Con Jesús durante el día. “Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano cuando me ofenda?, ¿hasta siete veces? Jesús le respondió: No te digo hasta siete veces, ¡sino hasta setenta veces siete!” (Mt. 18,21-22). Has un alto en tu día y reflexiona: ante una ofensa que recibes ¿te resulta fácil perdonar y luego acoger al hermano en tu vida y en tu corazón? Mientras renuevas el propósito del día, repite lentamente en tu corazón: “Señor, concédeme un corazón misericordioso”.

Con Jesús por la noche. Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Iglesia y santidad



Día 16

Con Jesús por la mañana. “La Iglesia de Cristo no es más que lo que somos nosotros, lo que nosotros la hagamos. Cristo vive en ella, es su cabeza, pero su grado de santidad, su desarrollo y crecimiento dependerá de nosotros, de nuestra fidelidad al llamado que Él nos hace cada día” (San Alberto Hurtado). ¿Cómo vives tu filiación a la Iglesia? ¿Eres consciente que son tus actitudes las que la configuran? ¿Te sientes parte de sus logros y de sus fracasos? Ofrece tu día por la Intención del Papa y ten una actitud misericordiosa con todas las personas.

Con Jesús durante el día. “Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo en la tierra, les será concedido por mi Padre que está en los cielos; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos” (Mt 18,19-20). ¿Acoges a quienes menos quieres como hermanos en el Señor? ¿Pides a Jesús por las necesidades de los demás? ¿Abres tu corazón al encuentro con Jesús y tus hermanos? En silencio repite. “Ven, Señor Jesús”, mientras continúas poniendo en práctica el propósito de la mañana.

Con Jesús por la noche. Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron?  Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

martes, 15 de agosto de 2017

Esperanza y consuelo



Día 15

Asunción de María.

Con Jesús por la mañana. “La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza y de consuelo” (Lumen Gentium). ¿Reconoces la presencia de María Madre, en tu vida? Ofrece tu día por la intención del Papa para este mes y, hoy transmite esperanza, consuelo y alegría a las personas que encuentres.

Con Jesús durante el día. “Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en cuello, diciendo: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Cómo es que viene a mí la madre de mi Señor?” (Lc 1,41-43). ¿Te sientes visitado por María tu Madre? ¿Eres visita de Dios para los demás? Saluda a María cada día y date un tiempo para conversar con ella. Repite durante el día: “Gracias Madre por tu sí”.

Con Jesús por la noche. Repasa el día.  Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

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